Aprendiendo de nuevo a escuchar

De veces existe la tentación de creer que tengo alguna sabiduría a ofrecer. Que he aprendido de mis experiencias con migrantes y debo estar enseñando a los demás.

A pesar de mi orgullo, me doy cuenta que todavía hay muchos momentos en los cuales debo solo escuchar y aprender. Por ejemplo, la semana pasada estuve en una audiencia con la Red Estadounidense de Derechos Humanos como parte de la revisión por parte de las Naciones Unidas de los Estados Unidos y su cumplimiento con el Convenio por la Eliminación de la Discriminación Racial. Por horas escuché a personas que habían sufrido varios abusos por parte de la policía, la Patrulla Fronteriza y los agentes de inmigración. No tuve nada que decir, ninguna perspectiva a ofrecer, ningún papel. Estaba allá para escuchar y ser testigo de su testimonio. Era su momento para hablar, no el mío.

Y luego en un día de recorrido como parte del evento, escuché a individuos de muchas organizaciones en el sur de Arizona y en Nogales que compartieron el trabajo que hacen para apoyar a otras personas, la mayoría migrantes, y defender sus derechos. Ya había conocido algunas de las organizaciones pero otras no. Escuché de trabajo impresionante. Escuché de acciones de base que realmente están teniendo fruta en las comunidades. También escuché argumentos y llamadas a acción que me hicieron sentir incomoda en mi manera muy pragmática de entender los sistemas en el país. A veces no sabía si estaba de acuerdo.

Pero estuvo bien. Estuvo bien escuchar y no saber qué hacer. Estuvo bien valorar pero no siempre estar de acuerdo.

Un error común de muchas políticas y ONGs y personas (muchos concentrados en Washington) es de llegar con un plan. Llegar y decir a la gente qué deben hacer y como lo deben hacer. Para mí, existe una tentación de hacer lo mismo aquí en Arizona. Pero otros, como los que fundaron Casa Chirilagua, llegan listos a escuchar. Escuchan a lo que sus vecinos necesitan y lo que ya están tratando de hacer. Y de allá reflexionan en lo que se podría hacer. Consideran su rol en el tejido de la comunidad.

Eso es el reto ahora que estoy empezando a instalarme en Tucson. El desafío de reconocer humildemente que todavía no es tiempo de hablar. Que solo soy recién graduada de Georgetown y conozco muy poquito de los años de lucha para justicia en esta ciudad. Pero algún día espero tener un rol aquí.

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One Response to Aprendiendo de nuevo a escuchar

  1. Armando J. Beull says:

    Lo mejor que he escuchado el día de hoy. Muchos abrazos.

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