Arte Urbano

La primera vez que fui a mis clases de salsa fue por casualidad un jueves cuando me bajé del tren yendo a mi casa. La música que oí me llamó la atención y me paré a un lado para mirar el grupo que estaba aprendiendo unos pasos básicos dentro de la estación del tren. Me acerqué y traté de seguir los pasos. Desde entonces, he estado yendo a esas clases cuando pueda y cada semana veo a personas que hacen lo mismo que yo hice mi primer día. Hay varios que se quedan mirando y unos pocos que se atreven a participar. La clase crea un ambiente de confianza a pesar de que muy pocos participantes se conocen.

La semana pasada, vi el poder de la expresión de arte en público en otro contexto: con jóvenes en colonias marginadas de Guadalajara, quienes están en riesgo de entrar en pandillas. Ayer caminé por una colonia con un grupo de chavos de la prepa para buscar una barda donde podían pintar un mural. Mientras discutían ideas por el mural, se quejaron un poco que su otro mural no había quedado cómo ellos querían.  Pero un chavo dijo “está bien, lo importante es que nos unimos y creamos algo juntos que mejora el barrio.”

Eso es la esperanza de la iniciativa que ayuda a coordinar esos proyectos y compra la pintura y otras herramientas. Aparte que esos proyectos de arte urbano, también han tenido talleres de música y han apoyado a grabar las canciones que los chavos escriben.

Por algunos de los migrantes de retorno y deportados en las colonias, esos proyectos les han ayudado a usar sus habilidades artísticas en una manera positiva. Uno, por ejemplo, es un héroe en la comunidad por sus álbumes y videos de música. A pesar de que hay diferencias en el arte urbano entre los dos países, tiene mucho en común y puede ser un espacio seguro de acogida después de haber cruzado la frontera.

Arte crea un espacio. Un espacio de colaboración. Un espacio que ayuda a la gente a entenderse. Un medio dónde respetan y valoran la identidad y auto expresión de cada uno.

Al final de cuentas, el arte es importante no solo por como la sociedad lo vea sino también por como el individuo participa. Cuando voy a mis clases de salsa, me incorporo a crear lo que atrae a la gente como observadores o participantes. Cuando los jóvenes en las colonias marginadas pintan un mural de grafiti, cambian sus alrededores. Por un migrante de retorno, participando en el arte hace la diferencia entre solo reaccionando a las realidades que enfrentan en México y creando su propio ambiente e identidad. Puede ser una manera de crear su hogar. 

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