La Ciudad

En las últimas dos semanas, desde que me regresé a Guadalajara, he estado disfrutando el hecho de vivir otra vez en una ciudad. Escucho el ruido de los carros mientras escribo. Me subo a los camiones y el tren ligero mientras voy de un lugar a otro por reuniones o actividades. Paso por mi clase de salsa los jueves en una estación del tren ligero, veo a un grupo bailando cumbia mientras me regreso a mi casa los viernes y sigo Cultura Guadalajara en el Face para saber a cuales eventos culturales podría asistir. Sin duda soy de la ciudad.

Me siento muy lejos de la zona rural de Puebla donde estaba viviendo por los últimos dos meses. Con razón porque las personas en las partes rurales de Puebla y también de Jalisco se sienten muy lejos de las ciudades. Cuando entrevisté a personas que no podían encontrar buenas oportunidades de trabajo en los pueblos donde vivían y sobre todo cuando traían experiencia en un oficio de EUA que no pueden ejercer en una comunidad rural, les pregunté “¿Alguna vez has pensado ir a vivir en la ciudad?” Algunos me dijeron que extrañaban a la vida de la ciudad que experimentaron en EUA pero se han regresado a sus comunidades rurales porque no tienen el apoyo necesario para vivir en una ciudad en México y a parte no saben por dónde empezar en buscar trabajo o un departamento tan lejos de su familia.

Pero la gran mayoría me dijo que simplemente no les gusta la vida de la ciudad. Les gusta ver las estrellas, comer comida recién cortada del campo y tener espacio para respirar el aire y caminar. Extraño esos beneficios de la vida rural, pero prefiero la energía de la ciudad.

Valoran el hecho de que todos se saludan en su comunidad rural. Valoro ser anónima en la ciudad y poder caminar sin que todos me conozcan cómo “la gringita.”

Dicen que la ciudad tiene mucho ruido. Yo pensaba que la comunidad rural dónde vivía era muy ruidosa desde el perifoneo a las 6:30 am que anunciaba todas las noticias del pueblo hasta los cuetes que se escuchaban muy noche por cualquiera fiesta.

Muchos me han dicho que si van a migrar prefieren ir a EUA, a pesar del viaje pesado, en vez de a una ciudad en México. Estar en una ciudad implica vivir la vida estresante que experimentaron en EUA pero sin ganar dólares. Además, después de tantos cambios y migraciones ya no quieren mudar con su familia a otro lugar ni separarse otra vez de sus hijos.

Mientras disfruto mi vida en Guadalajara y estoy agradecida por estar en una ciudad, sigo pensando en mis amigos en comunidades rurales que están disfrutando su vida y están agradecidos que viven allá. Un lugar no es mejor que otro, solamente diferente. De hecho, tan diferente que se siente que la brecha entre las zonas rurales y las ciudades es tan grande como la entre México y los Estados Unidos. 

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