Caminando hacia Belén (Walking toward Bethlehem) [Versión en español]

Image

Los niños pidiendo posada a la puerta de una casa de adobe en una de las comunidades

El incienso me picaba los ojos, las flores me pesaban los brazos. El arreglo de las flores que yo cargaba casi no me permitía ver para no caerme en las piedras de la calle de tierra. Al mismo tiempo, quería ver todo y apreciar lo que estaba viviendo. Dos adolecentes caminaban en medio, cargando las figuras de María y José quienes también cargaban bolsas chiquitas llenas de galletas. Ocho o nueve personas cargaban arreglos de flores de la casa que las recibió a noche hasta dónde íbamos caminando, donde María y José iban a pasar la noche. Otros diez personas llevaban velas para iluminar el camino (también muchos niños andaban con velas pero jugaban con ellas en vez de iluminarnos). En total, íbamos unas cincuenta o sesenta personas. Todos caminaban despacio para que termináramos el rosario y los cantos antes de llegar al destino, donde íbamos a pedir posada.

 Se me ocurrió que cuando María y José viajaron por este camino, lo hicieron solos. Solo ellos dos, cansados de los largos días del viaje. En vez de ser recibidos en casas cada noche, como aquí dónde empezando en principios de diciembre cada noche una casa diferente ofrece posada, no había posada para María y José.

Es gracias a este viaje que María y José caminaron solos que nosotros podamos caminar juntos como comunidad. Mientras caminamos con María y José, caminamos como un pueblo. Caminamos con otros pueblos en todo México. Viajamos con migrantes, unos que son familiares de los del pueblo, que están cruzando el desierto que se caen por piedras diferentes y que llevan otras cargas pesadas. Caminamos con cristianos en todo el mundo que están recorriendo el tiempo del adviento.

Antes de este diciembre no me di cuenta que en las comunidades pasamos muy poquito tiempo en las casas donde pedimos posada. Por ahora, el enfoque es en el viaje, en las cuadras que caminamos como comunidad y como iglesia. Cada noche a una casa diferente, caminando por calles diferentes en el pueblo chiquito. Hasta la Navidad cuando María y José al fin se quedan en sus lugares en el nacimiento y las familias en la comunidad acuestan al niño Dios. Por ahora estamos moviendo, pero moviendo juntos mientras caminamos a una esperanza compartida.

Advertisements
This entry was posted in From Central Mexico and tagged , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s